Fue en un cabaret, donde te encontré fichando…

Publicado: 8 marzo, 2008 en Sin categoría
Cine de ficheras

Fue en un cabaret, donde te encontré fichando…

La cinta pionera del género (estrenada justamente un año después), maldecida por más de un crítico y lo mismo vuelta objeto de culto por legiones de amantes de la comedia facilona que desembocaba en el melodrama, mucho tiene que agradecerle a la vieja que, con la peregrina idea de propiciar un retorno al cine familiar, y seguramente influenciada por la época de oro del cine mexicano, lo que en realidad hizo –en nombre de la administración lopezportillista como mandamás de los medios de comunicación en el país– fue darle la puntilla al desmantelamiento de las estructuras estatales creadas un sexenio atrás y cortar el apoyo que el estado le brindaba a la industria cinematográfica, que ni por asomo se imaginaba el cine de ficheras.
El presupuesto oficial destinado al cine mexicano desapareció (no tan) misteriosamente (algunos afirman que algo quedó en los cimientos de La Colina del Perro), mientras se hacia la finta de internacionalizar a nuestro cine, trayendo a realizadores extranjeros a filmar en México. A los directores nacionales que habían tenido cierto éxito en el periodo echeverrista, hábilmente se les cortó el suministro, y las políticas de exhibición tomaron un rumbo que acabó por favorecer a una naciente industria cinematográfica privada que, tiempo después, acabo engullendo al cine mexicano con cintas producidas a muy bajo costo, con muy poca o nula calidad.
Sin embargo, a pesar de todo, el naciente cine de ficheras volvería rica a la iniciativa (cinematográfica) privada “actualizando” el viejo cine de rumberas, gracias a las facilidades de la nuevas autoridades, que no sólo autorizaron, sino que dieron todas las facilidades para que las nuevas bellas de la noche, entre albures y palabrotas, fueran generosas y enseñaran senos, nalgas y hasta peluchín (las actuales versiones lanzadas por Zima Entertainment en DVD, sin censura, son un lujo que en la televisión se nos privó de ver; aparte de que se les quitaba también lo sabroso a los albures y se editaban las malas palabras).

El texto completo, en la edición impresa de Rolling Stone México

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