……The Doors are open

Publicado: 10 febrero, 2007 en The Doors

The Soft Parade (Julio, 1969)

El single del nuevo disco lo presentaron en un programa de TV de Chanel 13 llamado Critique. Este controvertido álbum (en cuanto a lo musical) llegaba con “Tell All the People”, tachada por algunos de sinatrera, pero en cualquier caso una composición sublime de Krieger donde por primera vez se hicieron acompañar por una sección de viento demoledora comandada por Paul Harris. Después de una entrevista en el plató cerraron el programa con “The Soft Parade”. El tema era de Morrison musicado con rabia, con varias partes que van desde el melancólico principio, pasando por rock latino hasta un riff final muy cañero con los cuatro miembros del grupo recitando a voz en grito rítmicos versos, en estado de ebriedad bastante palpable.

La letra estaba inspirada en las oleadas de gente que desfilan todos los días por Sunset Boulevard. El disco salió a las calles de Julio del 69. El segundo single fue “Touch Me”, otra pieza de Krieger que alcanzaría un sorprendente Nº 1. Nuevamente los Doors daban sorpresa estilística, con un tema casi soulero, pero arreglado con una formación de cuerda y viento, dentro de los cánones bien-sonantes. La energía viene aquí al final del tema, donde se desarrolla un espectacular solo de saxo tirando hacia el jazz. La melodía caló hondo en todas las listas (curiosamente Krieger la había titulado “Hit Me” en un principio). Morrison se molestó por los créditos, porque a pesar de que los cuatro ganaban lo mismo y componían, Robby insistió en que las canciones las firmara cada autor y no los Doors; hablaba así del disco: “Es una especie de pérdida de control, estuvimos nueve meses grabándolo; un disco debería ser como un libro de relatos interconectados, con una unidad, eso es “The Soft Parade”.

 

Para la gira de presentación del disco se encontraron con una sorpresa de parte de los promotores: tuvieron que firmar una curiosa cláusula en la que se comprometían a hacer frente a los gastos ocasionados por las “oscenidades y el comportamiento lascivo” de Morrison sobre el escenario. Además todas las ciudades que visitaron recibieron al grupo con amplios despliegues policiales (y eso que el disco era blandito, decían). Uno de los primeros grandes conciertos de esta gira iba a tener lugar en la Plaza Monumental de México D.F., pero finalmente tocaron en una sala pequeña porque las autoridades no vieron con buenos ojos la reunión masiva de seguidores del grupo. Como curiosidad, los fans mexicanos no reconocieron a Morrison en la puerta del concierto, ataviado con gafas de sol y con algunos kilos de más que ya estaba acumulando. Después del concierto la banda permaneció en la ciudad durante una semana, que al parecer Jim pasó relativamente tranquilo, leyendo, visitando museos (y bares) y practicando el poco castellano que aprendió en sus años mozos.

Volvieron a LA y Morrison alquiló una planta baja para que Pam abriera una boutique, además de un nuevo apartamento en Norton Avenue, donde se escuchaban continuas peleas, salían objetos diversos por las ventanas y Morrison pasaba largas temporadas sin aparecer, para desasosiego de Pam; los dos se seguían viendo como “amantes cósmicos” al tiempo que mantenían otras relaciones. Durante aquel verano Charles Manson asesinó a Jay Sebring, la peluquera de Morrison, se celebró Woodstock y los Rolling contrataron a los Angeles del Infierno para mantener la seguridad durante un concierto gratuito donde murieron varias personas.

 

La compañía comenzó a presionar a los Doors porque querían un nuevo disco para navidades; no había problema, la banda era prolífica como pocas y además aún guardaba ases en su manga.

Morrison Hotel (Febrero, 1970)

Otra nueva obra de arte llegó al mercado cumpliendo con los requerimientos de la industria. “Morrison Hotel” muestra al grupo en estado brillante en todos los sentidos: blues, rock y poesía fueron los ingredientes. Encontramos por ejemplo el sorprendente funk de “Peace Frog”, un surreal pasaje bailable que sin embargo encierra un mensaje macabro, unida en el disco a la balada parisina “Blue Sunday”. Morrison se había hecho también con una finca cercana a un bar de carretera; con ayuda de Pam compuso “Roadhouse Blues”: eso, blues rock sin contemplaciones donde se exponen escenas de una vida dominada por los excesos. Se acercaban con buen tino al country en el estribillo de “Runing Blue”, con violín y todo, y volvían a poner el listón de la caña de la época con el hard blues de “You Make Me Real”.

Este disco fue el primero de una banda americana en pasar del millón de copias en Estados Unidos. La carátula del álbum y el título del mismo están tomados en un lugar real; el Hotel Morrison en realidad era una pensión barata. Morrison habló así de este álbum:: “Nuestra música volvió a la antigua forma, usando solo cuatro instrumentos. Pensábamos que habíamos ido demasiado lejos con la orquestación en “The Soft Parade”, y queríamos volver al formato básico original”.

 

Ya en Noviembre Morrison fue con su amigo Tom Baker hasta Phoenix para asistir a un concierto de los Rolling Stones. Como no podía ser de otro modo, subieron borrachos al avión y estuvieron tirando objetos diversos al resto del pasaje. Al llegar al aeropuerto, Morrison fue detenido una vez más por el FBI acusado de desórdenes, ebriedad en público, etc. …. Al tiempo, le llegó una nueva citación judicial desde Miami para Abril del 70.

La presión comenzaba a acuciar a nuestro personaje, que confería a un amigo: “Si no encuentro un modo de desarrollar mi creatividad, sólo serviré para pasar al recuerdo”. Estas nuevas venas creativas tendrían poco fruto: Por aquel entonces terminó de dirigir y actuar en un cortometraje con unos amigos de UCLA al que llamaron “HWY”, parodiando las siglas de la academia; una cinta que ya era algo más que una película de estudiantes, aunque eso sí, carga de simbolismo, insistiendo en el impacto visual y por tanto muy poco comercial. Tras estrenar la película en círculos cerrados a Morrison le ofrecieron un par de papeles en Hollywood; Steve McQueen le presentó para hacer un papel en una de sus películas, pero la productora desaconsejó su participación en la misma por el conocido alcoholismo que atravesaba.

Los Doors dieron buenas actuaciones en Enero de 1970. Renovaron un contrato con Elektra tras dos actuaciones consecutivas en Nueva York, aunque Mr. Mojo Risin’ se encargaba de echar abajo todas las tentativas publicitarias (algunas bastante ridículas), que la empresa ideaba para promocionar a uno de sus grupos estrella. Ya en Febrero se puso a escribir con Michael McClure el guión de otra nueva propuesta cinematográfica, tomando como idea el libro de MacClure “The Adept”, pero tras cinco semanas dejaron el proyecto. Volvió a recibir ofrecimientos cinematográficos que al parecer no resultaron ser de su agrado. Los Doors no pudieron programar una gira, sólo dieron durante estos meses conciertos esporádicos ya que pocas eran las ciudades y pocos los promotores que se arriesgaban a acarrear con las consecuencias de otro “Miami”. También la paciencia de Manzarek, Krieger y Densmore iba mermando, y acusaban a Morrison de estar arruinando su carrera, claro que su carrera no habría sido posible sin el.

 

Otro aspecto oscuro fue el intento que varios ejecutivos de Atlantic hicieron a Morrison para que firmara como artista en solitario (y no era la primera vez) sin los Doors. El Rey Lagarto desechó las millonarias tentativas en cuanto se olía por qué cauce iban las conversaciones. En Marzo fue citado por el juzgado de Phoenix por lo del desparrame aéreo: Morrison sería acusado por hacer un gesto obsceno a una azafata y decir tacos. Después de pagar la multa, Morrison, Baker y el ayudante del abogado se fueron a celebrar el final del trance jurídico a un bar. Al parecer la fiesta siguió hasta llegar a LA, donde terminarían gastando bromas telefónicas a la policía desde la oficina de los Doors (tenían planta propia en Elektra). Esa noche Tom Baker rompió uno de los cristales de la oficina con una piedra y Morrison estuvo ocho meses sin hablarle.

El juicio de Miami, sin embargo, fue algo más traumático para Morrison. Su abogado presentó como defensa tres títulos de películas recientes, la representación de “Hair”, el arte de Gauguin o Miguel Angel y tres enmiendas constitucionales. Además, las leyes que había roto Morrison databan de 1918; el juicio se celebró en período electoral y nada de esto sirvió. Lo curioso es que los medios de comunicación apenas prestaron atención al juicio, ni siquiera los dedicados a la música. Morrison estaba cada vez más gordo y se había dejado una gruesa barba; era consciente de que no pasaba por un buen momento, tampoco artístico. De hecho estaba asistiendo al final de su estrellato.

 

El juicio fue especialmente bizarro: testificaron jovencitas escandalizadas y traumatizadas por el pene de Morrison, pero no menos que sus madres, que también testificaron. La acusación ofreció a Jim la retirada de tres de los cargos si los Doors actuaban de forma gratuita en un parque de la ciudad dentro de una campaña anti-droga (habría sido espectacular, desde luego). Cuando se dictó la sentencia, Jim cerró la biografía de Jack London que estaba leyendo y miró al juez a los ojos: los delitos finales fueron exhibicionismo y comportamiento lascivo.

Pendiente de la sentencia, Morrison declaró que quería que los Doors siguieran como trío instrumental en caso de que no pudiera eludir la prisión. Finalmente fue condenado a pagar 500 dólares y a pasar seis meses en la prisión de Raiford, una de las más peligrosas del país más libre del mundo.
Su vida personal tampoco era tranquila. Volvió a retomar su relación con Patricia Kennealy, que la aficionó al ocultismo pasándole algunos libros sobre el tema -al parecer llegaron a casarse ante los ojos de Satán-. Su relación acabó cuando Morrison no acompañó a Patricia durante un aborto que se le practicó.
En la discográfica andaban locos: cada vez conseguían menos actuaciones para los Doors y cada vez era más difícil meter a Morrison en un estudio. Algo había que hacer.

Absolutely Live

Se compiló este doble en directo con material recogido en las no demasiadas actuaciones que hizo el grupo en los seis meses anteriores; apareció en Julio de 1970. Muchas bandas habían triunfado el año anterior con discos en directo, pero en el caso de los Doors esto era un síntoma de estancamiento, Paul Rothchild odiaba este disco: “Nunca lo habría producido y nunca lo habría lanzado. Tendría que haber sido hecho como una película, es difícil meter el directo de los Doors en una cinta. No se podía superar con este a ninguno de los álbumes anteriores” Bueno, a pesar de que el disco está bastante retocado de producción y omite mucha de la chispa del directo de la banda, estamos ante un gran disco que ofrece un sonido de bastante mejor calidad que muchos de los piratas que se han editado hasta nuestros días. En algunos de esos piratas hay material cargado de energía viva, aunque el sonido sea deficiente.

Lo cierto es que comercialmente resultó ser un fiasco. Sin embargo Morrison pensaba así: “Creo que es un buen documento real de uno de nuestros conciertos, no desquiciadamente bueno, pero sí es un fiel retrato de lo que solemos hacer durante una buena noche”. Incluyeron el “Who Do You Love” de Bo Didley y varios temas que no aparecieron el álbumes de estudio como “Close to You” (un blues cantado por Manzarek). “Universal Mind”, “Love Hides” y otro blues: “Build Me a Woman”.

 

Pamela Courson estaba mientras tanto hasta el cuello en el pozo de la heroína, y Jim había vuelto con paso firme a la cocaína (sin dejar el alcohol, claro), entrando de lleno en una constante actividad dedicada a ponerse. Entraba en restaurantes, pedía diez platos y comía un poco de cada, o nada de ninguno. Morrison se mudó a finales de año al hotel Chateau Marmont, donde paraban actores que venían de Nueva York y también toda suerte de rockeros. El lugar cada vez tenía peor fama y la heroína circulaba por todo el edificio. Durante aquellos meses siguió rechazando papeles; ante todo no quería hacer de cantante. Una noche fue invitado a cenar por unos guionistas que le iban a ofrecer un papel; Morrison se bebió una botella de whisky y rompió el guión entre gritos e insultos. Luego salió a la calle a “torear” a los coches con su abrigo. El 8 de Diciembre, el día de su 27º cumpleaños, lo pasó en un estudio grabando durante seis horas algunos de sus poemas mientras se bebía una botella de whisky. Gran parte de este material formaría parte (junto con la sesión para la entrevista comentada anteriormente) del álbum “An American Prayer”.

L.A. Woman (Abril, 1971)

Nada más comenzar el año los Doors se reunieron y empezaron a trabajar sobre nuevas composiciones. Entre ellos la amistad de antaño se había desvanecido, quedando tan sólo por motivos profesionales, aunque no llegaron a enemistarse ni a perder el contacto. Rothchil se negó a producir el disco después de escuchar los temas, de modo que la banda decidió que harían ellos mismos la producción con ayuda del ingeniero Bruce Botnick. El local de ensayo se convirtió en estudio y destinaron un pequeño lavabo de la planta de arriba para aislar la voz del resto de los instrumentos. Sin duda grabaron una obra antológica en la historia de rock “Por fin estamos haciendo un disco de blues”, diría Morrison.

 

Metieron efecto de tormenta “Riders on the Storm”, una cantidad con entidad propia en la que Morrison grabó dos pistas: una cantada y otra susurrada. Volvieron a sus raíces de temas sencillos con sello de la casa, envueltos en sorprendentes arreglos con el tema que sería el single: “Love Her Madly”. Se incluye también un tributo a John Lee Hooker con “Crawling King Snake”, además de la catedral musical que significa el tema que da título al álbum. En “L.A. Woman” se puede leer entre líneas un canto a la soledad o tal vez la despedida de Morrison de la ciudad, ya que para cuando se estaba grabando el disco ya tenía pensado viajar a Europa para no cumplir (o al menos retrasar) la condena. También se encuentra en este álbum “Hyacinth House”, un estremecedor canto a la muerte, donde Manzarek aporta un teclado entre psicodélico y clásico.

Después de la grabación Patricia quedó con Morrison en su casa de Norton Avenue, pero a quien se encontró fue a Pamela. Estuvieron hablando y al poco llegó Morrison. Estuvo jugando a las cartas con las dos aunque finalmente dormiría con Patricia. Pamela montó un número por la mañana pero Morrison consiguió tranquilizarla. Lo normal es que Pamela acabara a golpes con las amantes que Jim se traía a casa; Morrison le llegó a dar en pleno ataque de histeria un cuchillo y le pidió que le matara o le castrara. En sus desfases solía lanzar todos sus libros por la ventana y bajaba a recogerlos a la mañana siguiente.

 

El Final

Cuando terminaron L.A. Woman, Pam y Jim ya tenían firma la idea de ir a París. Durante la grabación hubo varios días en los que los miembros de los Doors no se hablaban entre ellos, pero cuando escucharon el resultado no tuvieron más que felicitarse y despedirse amistosamente. Morrison les regaló unos libros de poemas y a los pocos días celebraron una fiesta en casa de Ray. Pamela fue a París un mes antes que el, que se quedó en Los Angeles con una de sus amantes bebiendo, asistiendo a combates de boxeo y practicando tiro. Se reunió con Pamela a principios de Marzo.
Después de pasar dos semanas en un hotel alquilaron un apartamento cerca de La Bastilla. Disfrutaron de los museos de la ciudad, de los cafés, de los cines, y Morrison hizo un seguimiento de los lugares donde habían vivido muchos de sus escritores favoritos. Al poco tiempo alquilaron un coche con el que viajaron al sur de Francia, atravesaron la península ibérica y llegaron hasta Tanger, viajando unos días después a Casablanca.

 

De vuelta a París la pareja entabló amistad con los cineastas Jacks Demy y Agnes Varda. Morrison se afeitó la barba, perdió algo de peso y cambió su vestuario de cuero por jerseys, adoptan la apariencia de un estudiante. Seguía bebiendo mucho; tenía a su disposición muchos más bares que en Los Angeles además de varios clubes de rock’n roll donde encontrar drogas y diversión. Muchos días se despertó en casa de gente que no conocía y cuenta la leyenda que había llegado a las tres botellas de whisky al día.
Habló por teléfono con John Densmore y se mostró excitado cuando conoció las estupendas ventas de “L.A. Woman”. Le contó a John que estaba escribiendo sus mejores poemas y que incluso había empezado a escribir una ópera, pero todo era mentira. Su estancamiento creativo le llevó a una depresión.

A mediados de junio vivió con ellos Alain Ronay; este personaje estuvo con Morrison el día 2 de julio; durante un paseo Morrison se empezó a encontrar mal y se lo dijo a Ronay. Cuando sus conocidos conocieron este detalle se extrañaron mucho, ya que Morrison nunca se quejaba y siempre decía que se encontraba bien, aunque realmente no lo estuviera. Al final del paseo Morrison tenía dificultades para respirar. Aquella noche Pam y Jim vieron en la tele la película “El Valle de la Muerte”.

 

A la mañana siguiente Pam encontró el cadáver de Jim Morrison en la bañera. Son muchos los testimonios que cuentan que Morrison se inyectó heroína esa noche en un decadente club llamado Rock’n Roll Circus, claro que estos testimonios son en su mayoría de yonkis que habían conocido a la pareja en el ambiente underground de la ciudad. De hecho son varios los que afirman haber estado con Morrison la noche antes. La versión oficial es que Jim Morrison murió de un ataque al corazón mientras se bañaba debido a un tremendo desgaste físico. Lo que sí está claro es que esa misma semana compró 200 dólares de heroína a un personaje llamado Le Petit Bernard. Otra de las versiones apunta a que fue Pam la que le metió en la bañera para intentar frenar la sobredosis con agua fría.

Pamela contó a la policía que se acostaron a las dos y media después de haber estado viendo la tele y haber escuchado un par de discos. Por la mañana le despertó la respiración de Morrison que le dijo que se encontraba mal y que iba a tomar un baño; pero antes intentó desayunar, aunque su estómago rechazó los alimentos. Lo encontró en la bañera sonriendo, con los ojos cerrados y la cabeza ladeada. Pam llamó a Alain Ronay y fue éste quien avisó al servicio de urgencia. También Agnes Varda se presentó en el apartamento. Curiosamente los primeros en llegar fueron los bomberos. Uno de sus oficiales cogió el cuerpo de la bañera y lo llevó hasta la cama, donde intentaron reanimarle sin éxito. Ronay y Pam decidieron declarar su nombre como Douglas James Morrison, es decir poniendo en primer lugar el apellido, y también dijeron que era poeta. Llegó al piso el doctor Vasile; Ronay le dijo que Jim no tomaba drogas pero que bebía bastante. Este forense acreditó que la muerte se debió a causas naturales: un ataque al corazón agravado por el abuso del alcohol. Aquella misma mañana llamó al apartamento The Count, un amigo de Marianne Faithfull (que moriría también por sobredosis poco tiempo después), la cual se encargó de extender la noticia en el mundo del espectáculo.

 

Como el cadáver no tenía signos de violencia y la historia de Pam era bastante coherente, las autoridades no ordenaron ninguna autopsia.
Después de enterrar a Morrison en el cementerio parisino de Père-Lachaise, Pamela volvió a los Estados Unidos, donde pasaría un tiempo con Diane Gardiner, amiga personal y publicista de Elektra. Diane asegura que Pam volvió destrozada, hablaba sola y no hacía más que culparse por la muerte de Morrison. Con el testimonio de lo que le contó Pam a Diane se puede asegurar que Morrison no sólo no tomaba heroína sino que la detestaba; de hecho Pam nunca se pinchó delante de él y Morrison no sabía que Pamela la usaba todos los días. Según le contó a Gardiner, Jim mezcló varias bebidas y esnifó algo (cocaína o heroína, confundiendo la droga con letal resultado) la noche del 2 al 3 de julio. Lo que no acababa de estar claro es si tomó heroína para suicidarse, si la compró para Pam, o si tal vez se acababa de enganchar y simplemente tuvo mala suerte. En su testamento le dejó todo su legado (royalties incluidos) a sus hermanos Andrew y Anne y a Pamela Courson. Pam murió en 1974 sumida en el pozo de la heroína y ejerciendo la prostitución; su muerte también fue por sobredosis. Por lo visto durante muchos de sus últimos trances se sentaba al lado del teléfono asegurando que Morrison estaba vivo y que la iba a llamar.

An American Prayer

La industria no podía dejar escapar este jugoso filón de merchandising, de modo que hasta nuestros días han aparecido innumerables vídeos, recopilaciones, discos piratas, etc…. En 1973, en San Francisco no era difícil encontrar a Jim Morrison, reencarnaciones o gente que decía haberle conocido en algún momento.

 

Actualmente Densmore, Manzarek y Krieger siguen ligados al mundo de la música después de intentar continuar con su carrera musical manteniendo el nombre del grupo sin Morrison: esto ocurrió en el mismo 1971, cuando editaron “Other Voices”, todo un fracaso musical y comercial, al que seguirían al año siguiente “Full Circle”, con el mismo resultado. En 1978 apareció en el mercado la primera edición de la última gran obra de los Doors al completo: “An American Prayer”, un álbum con poesías de Morrison musicadas a posteriori por sus tres compañeros de grupo; el resultado es genial y también se pueden encontrar momentos de flipada absoluta, como el blues que se marcan Morrison y Krieger o un canto a capella de Morrison.

Manzarek se dedicaría desde entonces a la producción de discos y la edición de vídeos, hasta que reaparecieron en un directo de no hace muchos años tomando la voz de Eddie Vedder. Aún a día de hoy se sigue especulando sobre un sustituto para Morrison en el seno de los Doors (se llegó a hablar de la incorporación de una cantante femenina sin determinar), pero lo cierto es que tanto su voz como sus cualidades musicales no han podido ser igualadas por ningún aspirante y prácticamente por ningún otro vocalista, influyendo, eso sí, en todo aquel que se ha puesto delante de un micro desde entonces.

Manzarek toca en un club de jazz y hace tiempo que dejó su carrera como productor. Krieger y Densmore tocan pero de forma muy esporádica (Densmore aparece en una de las primeras escenas de la película de Oliver Stone).

Atrás queda todo un legado musical que se mantiene vivo en parte gracias a la publicidad, pero sobre todo a la transmisión, de una generación a otra, de los discos en los que Morrison puso la voz.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s